PILAR OVALLE

Rodeada de maquetas, esculturas a medio hacer y otras piezas finalizadas, en la casa-taller de Pilar Ovalle se respira un intenso e inconfundible olor a madera. La escultora chilena -con 25 años de trayectoria-, nos adentró a su vida y obra a través de un mundo lleno de simbolismos y experiencias.

Recolectando maderas recicladas o en su estado natural, Ovalle transforma este elemento en piezas de diversos tamaños y niveles de complejidad. “Busco un contrasentido a lo que entendemos por un tronco. Para mí, el desafío está en pensarlo como un material flexible, una plasticina. Esto me permite no ver topes al elaborar algo”, comentó la artista que se autodescribe como alguien que no conoce los límites.

Pilar comparte que la raíz de su proceso creativo ha estado asociado a sus propias transformaciones, creando obras que reflejan sus búsquedas personales y que han sido parte de su proceso para trascender como ser humano. Materializando ideas, vivencias y relatos, ha sido capaz de transferir su esencia en creaciones cargadas de emociones y dedicación. Tal vez es porque la madera es un material que por naturaleza entrega viveza y calidez, y que además la ha acompañado durante toda su carrera como artista.

Registro fotográfico: Felipe Ugalde.