TALLER MAURICIO GARRIDO

El mundo de Mauricio Garrido es infinito. Viene de cierta historia y se detiene en las imágenes que elabora día a día, ante las cuales chocamos y nos sumergirnos. Es un narrador de la abundancia. Conversando con él se puede ir lejos, hacia atrás, y saber que dejó la casa a los trece para dedicarse a la performance en los ochenta -junto al artista que es hoy su pareja y representante- o hacia el fondo de los fundamentos mitológicos y espirituales que sostienen su obra.

Su casa taller o taller casa -como sugieren los dueños-, queda al sur de Av. Italia, es blanca, de fachada continua, con un gran jardín detrás. Mauricio ocupa en ella casi todas las habitaciones con procesos de trabajo. Dentro de su bagaje de estudios fragmentados, resalta siempre la influencia de quien llama su maestra, la escultora Pancha Núñez. El origen de su arte es ese oficio, hecho de objetos, que viraron a composiciones textiles y luego al collage.

Resulta que los libros son la piedra angular de su trabajo. Allí, y en enciclopedias, encuentra ilustraciones de mitologías, de la historia y reproducciones de arte. El libro es una tela. Recorta un personaje de un fondo para ponerlo en otro. Tiene cajas de zapatos llenas de figuras separadas por temas. Y entonces comprendemos su proceso. Hay un guión, una escenografía y un casting que se convierte en elenco. Todo tiene un control, hasta la hora de la composición, que realiza veloz, de forma violenta y en silencio.

Dirección: Taller del artista.

Registro fotográfico: Josefina López y Sebastián Leal