La cultura es parte de la agenda


9 febrero, 2021 Por antenna

En Internacional
9 febrero, 2021
En Internacional
Por antenna

Por primera vez los debates políticos del G20 reconocieron la creciente contribución de la cultura a la economía mundial durante un encuentro que se realizó el 4 de noviembre de 2020.

En un cambio de paradigma acelerado por la pandemia de la COVID-19, el G20 admite el potencial que tiene la cultura en todo el espectro de las políticas públicas para forjar sociedades y economías más sostenibles.

Según señala un artículo publicado en la Unesco, los ministros de diversos países situaron la cultura en el centro de los debates como componente clave de la recuperación económica y social.

“Repensar el futuro de la cultura es una necesidad global que apoya todos los aspectos de nuestra sociedad. No es un costo, es un propósito”, destaca Audrey Azoulay- Directora General de la UNESCO.

El sector cultural es uno de los más afectados por la crisis sanitaria

La pandemia sirvió como un golpe de realidad, exponiendo vulnerabilidades preexistentes dentro del sector cultural y revelando la contribución de la misma a la recuperación de las economías y las sociedades.

La diversidad cultural es un componente intrínseco de nuestra sociedad

Varios países entre ellos México y Australia, declararon que las políticas públicas deben:

– Abarcar las múltiples identidades culturales de nuestras comunidades.
– Promover el reconocimiento y el respeto de la diversidad cultural y los derechos, incluidos los de los pueblos indígenas.

Adaptarse a la transformación digital

Esta tendencia preexistente que se aceleró debido a la pandemia de la COVID-19 es una prioridad fundamental para las políticas culturales. Los países participantes subrayan las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales, en particular, en lo que respecta a la accesibilidad y la innovación.

Algunos países, como Canadá e Indonesia, expresaron su compromiso firme de:

– Reformar sus políticas para proteger la diversidad cultural en línea y garantizar una remuneración justa de las producciones culturales.

Mejorar la digitalización del material cultural para garantizar un acceso más equitativo.

Los modelos económicos deben ser renovados y estabilizados