Más allá de la obra: Josefina Guilisasti


13 julio, 2020 Por antenna

En REFERENTES
13 julio, 2020
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Por antenna

«Su práctica artística bebe sobre todo del campo de la cultural material, un saber que busca penetrar en la identidad de los objetos, cargados siempre de memorias latentes (procesos materiales, historias privadas, comerciales y sociales). La artista comparte con este campo la pregunta por el mundo que se sucede alrededor de las “simples cosas”, objetos inanimados, fragmentos de otros cotidianos, testigos de relatos y escenarios humanos.».

Carol Illanes

Desborde / Josefina Guilisasti / Bienal de Artes Mediales / Museo Nacional de Bellas Artes 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer

Descríbenos tu práctica artística

He desarrollado la mayor parte de mi trabajo en torno a la investigación sobre un género que se ha visto enfrentado, a lo largo de la historia del arte, al problema de la objetualidad en la representación: la naturaleza muerta, un tipo de pintura donde los objetos y el tiempo son los protagonistas por excelencia. Este recorrido me ha permitido incluir y ampliar la investigación hacia la cultura material; me ha llevado a entender los objetos como parte de un contexto social y cultural, además de establecer una relación emotiva con éstos. Sobre este fundamento e inspiración nacen las últimas obras a partir de diálogos con piezas precolombinas, con artistas/artesanos, con geógrafos y antropólogos en relación a un patrimonio en común.

Resilientes / Josefina Guilisasti / Museo LACMA / Los Angeles, Estados Unidos / 2017 / Fotografía: Diego Martínez

¿Cuáles son tus referentes artísticos más importantes y por qué?

En cuanto a la investigación visual, he desarrollado una serie de procedimientos, destacando en primer lugar una revisión siempre atenta de la historia del arte, de la cual me apropio. Giorgio Morandi (Italia, 1890-1964) es un pintor que me ha interesado mucho en varios aspectos y principalmente por la economía de medios a los que recurre en su arte. Él logró armar un gran cuerpo de obra con muy pocos elementos y limitadas variaciones; construyó simples puestas en escena que, sin embargo, han constituido uno de los espacios más admirados entre los pintores de bodegones. Otro artista que me interesa es Juan Sánchez Cotán (España, 1560-1627), pintor religioso de la época de la contrarreforma. Su composición es racional; consistió en ubicar y armar una puesta en escena en la cual cada objeto está en suspensión dentro de un espacio llamado hornacina, que representa el espacio tridimensional de la pintura –predilecto de la naturaleza muerta–, donde se establece un diálogo entre el espacio real y el ficticio. Ambos artistas han sido referentes importantes en mi obra.

Juan Sánchez Cotán


Por último, Edmund de Waal es un artista inglés contemporáneo (n. 1964), maestro alfarero y escritor. Siguiendo con la temática de la objetualidad, De Waal desarrolla un cuerpo de obra y una puesta en escena en conjunto con una minuciosa investigación material en relación a la porcelana, que ha difundido en varias publicaciones. El oro blanco es el título de uno de estos; allí recorre la historia de la porcelana desde la China imperial hasta la actualidad y describe cómo esta materialidad llegó a convertirse en oro blanco para el Occidente. Me interesan los desplazamientos que De Waal ha realizado desde alfarero a artista y escritor, y obviamente la relación que establece con los objetos y su historia.

Edmund de Waal

¿Cómo han influido en tus procesos creativos y en tus obras?

Resilientes (2017 ) / Museo LACMA / Los Angeles, E.E.U.U.

Resilientes nace a partir de un objeto precolombino llamado gritón. La obra está compuesta por 100 réplicas de gritones realizadas en bronce, pertenecientes a distintas culturas precolombinas, entre ellas la diaguita, del norte de Chile; la condorhuasi, de Argentina, y principalmente la cultura nariño, de Colombia, de entre los años 100 a.C. y 1500 d.C. Los gritones se caracterizan por tener una boca amplia, abierta hacia arriba, y simbolizan un grito silencioso. No se sabe muy bien la función que cumplieron estos objetos precolombinos, pero se cree que fueron vasijas y recipientes usados en ceremonias y rituales, celebrados en relación a la lluvia y la fertilidad en tiempos de sequía. Hoy, estos gritones se han convertido en nuestros propios resilientes, futuros guardianes de nuestra propia aridez.

Resilientes / Josefina Guilisasti / Museo LACMA / Los Angeles, Estados Unidos / 2017 / Fotografía: Diego Martínez



Desborde (2019) / 14 Bienal de Artes Mediales / Museo Nacional de Bellas Artes / Santiago, Chile.

Esta obra se pregunta sobre nuestro patrimonio natural. Se gestó a partir del diálogo sostenido con la geógrafa Pilar Cereceda, con el antropólogo Horacio Larraín y con la historiadora del arte Catalina Valdés. Cada encuentro con estos profesionales dio como resultado un video-entrevista de las conversaciones mantenidas con ellos. Estas giraron en torno a la cordillera de los Andes como productora, mantenedora y surtidora de agua; en relación a los desplazamientos del ser humano a través de su geografía; a su condición de barrera geográfica y frontera abierta; a la cordillera como escenario de rituales, como divinidad protectora y espiritual de los pueblos originarios. Entre todas estas reflexiones llegamos también a cuáles serían las consecuencias para el paisaje y para el medio ambiente y cultural si la cordillera de los Andes llegara a desaparecer.

El modelo de 3D sirvió de base para la fabricación de la escultura, una réplica realizada en cera de abeja de la cordillera de los Andes, extendida a lo largo del territorio sudamericano desde Colombia hasta Magallanes. De aproximadamente 9 metros de extensión, la réplica se distribuyó en 9 mesas de metal, en cada una de las cuales se instaló un sistema de radiadores que emitió calor. Esta leve y permanente alza de temperatura termina provocando el derretimiento paulatino y sostenido de nuestra cordillera.

Desborde / Josefina Guilisasti / Bienal de Artes Mediales / Museo Nacional de Bellas Artes 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer

Quinchamalium Chilensis (2019) / Centro Cultura Palacio La Moneda / Santiago, Chile.

Es una obra instalativa que se pregunta por nuestro patrimonio material. Se articula en diálogo con la antropóloga Belén Roca y con loceras de Quinchamalí (localidad cercana a la ciudad de Chillán), en torno a piezas patrimoniales pertenecientes al Museo de Arte Popular Americano (MAPA). La instalación se levanta inspirada en una flor llamada Quinchamalium Chilensis, herbácea nativa que da nombre al pueblo de la Región del Ñuble y que forma parte de la medicina indígena.

En el contexto de la instalación se realizaron talleres de dibujo a las artesanas y artesanos en los que se trabajaron ilustraciones botánicas con el fin de integrar esas imágenes en sus propias vasijas, pero cuidando no romper con su tradición alfarera ni con su patrimonio. Cada pieza realizada a partir de este ejercicio fue expuesta en el Centro Cultural Palacio La Moneda, junto con piezas patrimoniales pertenecientes a la colección del MAPA. Se realizó además un video que da cuenta de la vida y obra de las loceras de Quinchamalí en la actualidad.


Quinchamalium Chilensis / Josefina Guilisasti / Centro Cultural Palacio la Moneda / 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer



Otras imágenes de las obras de Josefina Guilisasti:

Desborde / Josefina Guilisasti / Bienal de Artes Mediales / Museo Nacional de Bellas Artes 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer


Desborde / Josefina Guilisasti / Bienal de Artes Mediales / Museo Nacional de Bellas Artes 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer


Quinchamalium Chilensis / Josefina Guilisasti / Centro Cultural Palacio la Moneda / 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer


Quinchamalium Chilensis / Josefina Guilisasti / Centro Cultural Palacio la Moneda / 2019 / Fotografía: Jorge Brantmayer


Pagina Web: https://www.josefinaguilisasti.cl